El medio ambiente también influye en el acné

 

¿Sabías que el clima también puede afectar la piel?

El calor y la humedad aumentan la producción de grasa, lo cual resulta en mayor aparición de brotes; incluso el clima frío puede estresar la piel y resultar en producción de brotes. En los meses de invierno, el viento y los niveles bajos de humedad pueden provocar la deshidratación de la piel, lo cual resulta en mayor producción de aceites (sebo) para regularse y por consiguiente aparecen más brotes.


Los contaminantes ambientales fuertes pueden causar una serie de problemas de la piel, incluida una variación rara del acné llamada cloracné, que se caracteriza por erupciones similares al acné con puntos negros, puntos blancos, quistes y pústulas. El cloracné es diferente del acné vulgar, el tipo más común de acné, porque no es causado por hormonas o genética.

La exposición prolongada al sol aumenta el desprendimiento de células muertas en la superficie de la piel, lo cual provoca la obstrucción de los poros, que eventualmente se convierten en puntos negros y espinillas.

Los bloqueadores solares oclusivos forman una capa sobre la piel que puede aumenta la temperatura dentro de los folículos pilosos y crean pequeñas protuberancias parecidas a granos. Estos bultos no es acné real, sino una condición médica llamada miliaria, que es común en el torso durante los meses de verano.


Evitar la exposición prolongada al sol, junto con el uso diario de un protector solar liviano, no comedogénico, formulado para personas propensas al acné, es lo mejor para proteger tu piel y minimizar los brotes.

 

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